En desarrollo de la Ley de Ordenación
de la Edificación (LOE) de noviembre del 1999, el CTE regula las exigencias
que deben cumplir los edificios en relación con la seguridad y habitabilidad.
En este sentido el CTE establece, a través de 10 documentos básicos,
las exigencias básicas en cuanto a seguridad estructural, seguridad
en caso de incendio, seguridad en utilización, salubridad y ahorro
energético.
Introduce elementos novedosos sobre materiales y técnicas de construcción
para lograr edificios más seguros y eficientes desde el punto de vista
energético.
El CTE se configura como un nuevo marco
normativo que ordena y completa la reglamentación técnica existente
y que pretende facilitar su aplicación y cumplimiento, todo ello en
armonía con la normativa europea. También cabe destacar que el CTE
fomenta la innovación y el desarrollo tecnológico, adoptando el enfoque
internacional más moderno en materia de normativa de edificación:
los códigos basados en prestaciones u objetivos, en el que se establecen
explícitamente los objetivos y el modo de alcanzarlos, sin obligar
al uso de un procedimiento o solución determinados. El seguimiento
del CTE y su permanente actualización correrán a cargo del Consejo
para la Sostenibilidad, Innovación y Calidad de la edificación (CSICE),
en atención a la evolución de la técnica y necesidades de la sociedad.
¿Porqué un código técnico de
la edificación?
El CTE intenta responder a la demanda de una mayor calidad en la edificación,
así como a la necesidad de reducir el impacto ambiental de los edificios.
En este sentido, el CTE garantizará la existencia de unos edificios
más seguros, más habitables, de mayor calidad y que contaminarán
menos. En este sentido, intenta responder a la demanda ciudadana de
una mayor calidad en la edificación, así como a la necesidad de reducir
el impacto ambiental de los edificios.
¿Qué tipo de edificios están afectados?
El CTE regula la construcción de todos los edificios nuevos y la rehabilitación
de los existentes, tanto los destinados a viviendas como los de uso
comercial, docente, sanitario, deportivo, industrial o sociocultural.
¿Qué propone el CTE para ahorrar
energía?
El Código Técnico de la Edificación establece mayores exigencias
en materia de aislamiento, iluminación, instalaciones de calefacción
y aire acondicionado e instalaciones de energía solar, para reducir
a límites aceptables el consumo de energía de los edificios, y para
que una buena parte de este consumo proceda de fuentes renovables.
Se
estima que la implantación del CTE supondrá para cada edificio un
ahorro energético de un 30-40% y una reducción de emisiones de CO2
de un 40-55%.
El documento básico relativo al “Ahorro
de energía” del CTE pretende:
Limitar la demanda energética
de los edificios, mejorando la calidad del aislamiento de los cerramientos
y de las particiones interiores.
Optimizar el rendimiento
de las instalaciones térmicas de calefacción, climatización y agua
caliente sanitaria.
Conseguir una mayor eficiencia
energética de las instalaciones de iluminación, a través de instalaciones
de iluminación adecuadas a los usos, y eficaces energéticamente.
Aportar una contribución
solar mínima (del 30 y el 70%) para el agua caliente sanitaria. Se
admitirán excepciones a esta exigencia, por ejemplo para aquellos edificios
que ya disponen de agua calentada a partir de otras fuentes renovables
de energía, o que no cuentan con suficiente acceso al sol.
Aportar una contribución
fotovoltaica mínima de energía eléctrica en edificios grandes (multi-tiendas
y centros de ocio a partir de 3.000 m2, supermercados a partir de 5.000
m2, etc.). La potencia a instalar dependerá en particular de la superficie
del edificio y de la zona climática. También se podrán admitir excepciones.