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ALUMINIO

 
 

1. Un metal con vocación de futuro

Resulta curioso que, siendo el Aluminio el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre, después del oxígeno y el silicio, hasta el año 1821 nadie había reparado en él. Fue en este año cuando el científico francés Pierre Vertier, especialista en mineralogía, repara en una piedra terrosa y rojiza que bautizó con el nombre de «Bauxita», al haberla encontrado en las inmediaciones de la entonces pequeña aldea de Les Baux (Francia).

Cuatro años más tarde, de esta piedra, que no era otra cosa que óxido hidratado de aluminio, se consiguió por vez primera aislarlo en el laboratorio del resto de los elementos que contenía.

2. Cómo se obtiene el Aluminio

Ya hemos visto que el aluminio, debido a su reactividad química, no se encuentra en estado puro como otros metales, sino que aparece combinado con el oxígeno, formando un óxido (Al2O3) llamado Alúmina. Este óxido de color blanquecino se encuentra, en mayor o menor cantidad, en más de cien compuestos de la corteza terrestre, lo que explica la abundancia del mismo.

Sin embargo, es precisamente en esa piedra terrosa y rojiza, llamada bauxita, donde más concentración de alúmina aparece, situándose ésta en torno al 58%. Cuando la concentración en estas tierras arcillosas se aleja de este porcentaje, el coste de obtención de alúmina se dispara, por lo que ya no resulta rentable su explotación. Para que ésta lo sea, como mínimo, debe tener un 30% de alúmina, que el yacimiento esté a cielo abierto, como lo están la mayor parte de ellos, y que el acceso al mismo sea fácil.

Aunque prácticamente se ha encontrado bauxita en todos los continentes, los principales y más rentables yacimientos se encuentran en los países tropicales y subtropicales, a pesar de que también existen en algunos países del Este de Europa y en algunos de los países que constituían la antigua URSS.

EE.UU, Brasil, Jamaica, Australia, Indonesia, Nigeria y Guinea son algunos de los países con mayores reservas de bauxita en la actualidad. Estas reservas están estimadas en más 40.000 millones de Tons. y siguen apareciendo nuevos yacimientos, teniendo en cuenta que, como ya se ha dicho, por el momento solamente interesan los yacimientos a cielo abierto y con altos porcentajes de alúmina.

En la Fig. 1 se representa un sencillo esquema del camino que recorre el aluminio hasta convertirse en un tocho o en una placa de aluminio 99,6%, o aleado intencionadamente con otros metales en el horno de fusión para alcanzar las características necesarias al uso comercial que vaya a ser destinado.

Resulta interesante observar en dicho esquema que, aproximadamente, de cada 4 Kg. de bauxita solamente se obtiene 1 Kg. de aluminio. Otro dato muy significativo es que la energía necesaria para obtener 1 Kg. de aluminio era en los primeros años de 40 Kw./Kg. , actualmente, y debido a los avances técnicos alcanzados en el proceso de la electrólisis, se sitúa ya entre los 13 y 15 Kw./Kg. de aluminio.

Con estos datos se comprende fácilmente que cuanto más cercano se encuentre el yacimiento de bauxita a la planta de obtención de alúmina y ésta a la de electrolisis el coste del transporte se reducirá notablemente. Si además el país productor de aluminio dispone de una energía barata, contará con las mejores condiciones de competitividad con respecto a otros países productores.

Hasta el año 1886, el aluminio que se obtenía salía prácticamente del laboratorio, por lo que su coste era elevadísimo y las cantidades producidas insignificantes. Ya a partir de este año, casualmente y de manera simultánea dos científicos por separado, uno francés y el otro americano, descubren un procedimiento de obtención por electrolisis. Este procedimiento fue desarrollado y mejorado espectacularmente por el científico alemán Bayer, de manera que, si en un principio el coste de obtención de una libra de aluminio era de 545 dólares, ya en el año 1990 este coste pasó a ser de tan sólo 35 centavos de dólar.

 

 

  
 

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